9.24
Fuego y conjuros
Me gustan los rituales, las ceremonias, las fechas señaladas, los cumpleaños, los aniversarios, pero sobre todo me gusta saber a qué hora exacta empiezan las estaciones. Recibes este texto a las 9.24, llega con el verano y después de la noche más corta. Si quieres, ignora este pequeño detalle astronómico y celébrala el martes con unos segundos más de oscuridad, en la noche de San Juan.
Aunque he nacido y me he criado en Madrid, estudié en un colegio que celebraba una gran fiesta de fin de curso con hogueras, pequeñas para los niños, más grandes para los adultos. Pasé muchos años fascinada viendo saltar el fuego a los demás, tanto que no recuerdo cuándo salté yo ni si, en realidad, llegué a hacerlo alguna vez. Mi recuerdo es de los demás, de las caras, casi siempre de hombres o de chicos, llenas de susto y placer y anaranjadas por el fuego. La fiesta de fin de curso de mi colegio fue, durante muchos años, mi día favorito, mucho más que la Noche de Reyes. Las semanas previas en mi cabeza todo eran preparativos de besos, deseos y conjuros.
Con los años dejé de creer en el fuego, el laurel, el agua, la luna y los sortilegios. Si no existían los Reyes, tampoco la magia. Quizá la culpa fue de la Unión Europea, de la España que se modernizó, civilizó y lo mismo que cerraba fábricas para adaptarse a las nuevas normativas prohibía hacer hogueras en el patio de un colegio. Supongo que, por eso, porque aún me he criado en la España del cinturón de seguridad optativo, los asientos de fumadores en los aviones y el bollicao en la merienda, a veces echo de menos volver a ser niña y saltar una hoguera creyendo que así dejo atrás lo malo, atrapado entre las llamas, y salto al verano, al futuro, libre de pecado y ruina.
Y aunque ya no crea en hechizos ni brujerías, sí creo en la belleza del gesto y del símbolo. A las 9.24 ha entrado el verano, la luz ha ganado la oscuridad y nos dará el cereal.



A mi con la edad me parece que esto de los rituales tiene cada vez más sentido. He estado muchos años muy preocupada por mi mente y ahora que tengo achaques por la edad, creo que los rituales están muy conectados con el cuerpo y no tanto con la mente. Te deseo un verano fresquito y un final para la novela ❤️